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CASTIDAD Y FECUNDIDAD

¿Cómo se relacionan el matrimonio y la familia?

El matrimonio es el fundamento de una comunidad de amor más amplia que es la familia. El matrimonio y el amor conyugal son el cauce natural para la procreación y la educación de los hijos. Éstos son la coronación y plenitud del matrimonio. 

¿El matrimonio es sólo para el bien de los esposos?

El amor matrimonial, que hace de los esposos “una sola carne”, es un gran bien para ellos, pero Dios les reserva bienes aún mayores en los hijos, que son el fruto preciosísimo de su amor. El amor conyugal confiere a los esposos la gran dignidad de ser “cooperadores de Dios” al transmitir la vida. 

¿Cuál es la dignidad de la procreación?

La facultad de engendrar es una participación de los esposos en el poder creador de Dios. Dios los llama a colaborar con Él en la creación de cada nueva vida que viene al mundo. Así como llamamos a Dios Padre nuestro con sentido pleno porque a Él le debemos el don de la vida, igualmente llamamos padres a quienes nos han engendrado. 

¿Qué significado tiene la presencia de los hijos, en cualquier matrimonio?

Los hijos son signo viviente del amor de los esposos, porque la autenticidad del amor conyugal lleva consigo que su mutua entrega esté abierta a la transmisión de la vida. También son un don excelente de Dios, que manifiesta así su bendición al amor de los esposos. 

¿Qué responsabilidad tienen los padres ante Dios por sus hijos?

Cada hijo supone una gran responsabilidad de los padres porque deberán colaborar con Dios en la tarea de hacerlos no sólo buenos ciudadanos en la tierra, sino también se aplica a los hijos engendrados fuera del matrimonio, respecto los cuales los padres tienen graves obligaciones de justicia. 

¿Qué es la castidad matrimonial?

La castidad matrimonial consiste en el recto uso de la sexualidad en el matrimonio. Es una virtud que ayuda a conservar la juventud del amor en cualquier etapa de la vida. No existe un amor humano auténtico si los esposos no respetan el misterio de la sexualidad y lo orienta hacia la fecundidad y la mutua entrega. Cuando la sexualidad se pervierte, la intimidad se destroza y los esposos desvirtúan y degradan los manifestaciones más íntimas de su amor. 

¿Qué es la paternidad responsable?

Los padres consientes de su gran responsabilidad ante Dios y ante la sociedad, deben decidir en conciencia el número de hijos que pueden tener y educar según sus circunstancias personales. En muchos casos, esta decisión les llevará a planificar su familia con generosidad, porque pueden mantener y sacar adelante una familia numerosa, y en otras a limitar por motivos graves e importantes: Económicos, de salud, etc.  

¿Qué deben hacer los matrimonios que temen tener más hijos? 

Los esposos que temen tener más hijos deben examinar en la presencia de Dios los motivos de ese temor. Puede haber circunstancias en que un nuevo hijo sea peligroso para la salud de la madre, o motivo de dificultades económicas, etc., que hagan aconsejables distanciar e incluso evitar definitivamente un nuevo embarazo. Pero también deben estar atentos para que en sus vidas no se introduzca la comodidad o el egoísmo, que terminarían afectando gravemente el amor de su matrimonio e incluso su estabilidad. Nunca deben olvidar que el mayor bien para los esposos, junto con la fidelidad, es transmitir la vida y los demás valores humanos y cristianos.

Cfr. Aciprensa


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