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VALORES QUE VAN CONFORMANDO LA BASE DE UN MATRIMONIO FELIZ

Respeto, pero es prudente mencionar también el respeto entre sí. Respetarse es venerarse, tener consideración y amabilidad, obsequiarle a la pareja atenciones y delicadezas, cuidar su lenguaje. Es aceptar al cónyuge tal y como es, sin críticas ni quejas.

La Oración. La oración es algo a lo que Dios no se puede negar. Si se ora en pareja, esa oración va a ser contestada por Dios, quizá no en la forma en que se espera, pero en la forma en que sea de más provecho y ayuda. Dicen que la oración es la debilidad de Dios y la fortaleza del hombre. Leer Jn.14,6-7; Mt.6,9-13; Mt.18,19-20.

La ayuda mutua. Ayuda mutua es la cooperación en todo, en las buenas y en las malas, en la enfermedad y en la salud, en la pobreza y en la abundancia, en las labores del hogar y en la educación compartida y comprometida a sus hijos, en la disciplina y en la educación en la fe. A través de la ayuda mutua la pareja se complementa, se integra, progresa, se perfecciona y alcanza la felicidad que tanto anhela.

La fidelidad. La fidelidad no es fácil. Se podría pensar que la fidelidad es sólo el hecho de un nuevo amor de parte de uno en la relación. Esta es sólo una forma de infidelidad, porque se es infiel cuando no se respeta el compromiso que se hizo al contraer matrimonio. Se es infiel cuando por negligencia no se le dedica el suficiente tiempo al cónyuge o a los hijos. Se es infiel cuando los amigos o las amigas personales tienen el primer lugar sobre el cónyuge o los hijos. Se es infiel cuando sólo amo con un amor condicionado a ciertas exigencias para mi conveniencia.

La humildad. La humildad simple y sencilla que lleva a los esposos a preocuparse más de sus deberes que de sus derechos. Gastarse y desgastarse por hacer feliz a su pareja.

La paciencia. La paciencia lo salva todo. Impide a los esposos irritarse ante sus debilidades, y los lleva a amarse hasta en sus defectos. La paciencia es la base del crecimiento personal y de pareja.

La confianza. Es de suma importancia que en la pareja haya una confianza absoluta. No se oculten nada. Que no haya sombras que den paso a los malos entendidos. No acumulen resentimientos ocasionados por la desconfianza. Es mejor aclarar todas las dudas, para que cada nuevo amanecer sea claro y brillante.

La Libertad. La libertad se entrega por amor, y por amor a la libertad nos atamos al matrimonio. Es importante no esclavizar al cónyuge, dejándole libre para que crezca como ser humano. No la domines, ámala.

Armonía sexual. ¿No saben ustedes que sus cuerpos son templos vivos del espíritu santo, que habita en ustedes y que lo han recibido de Dios? Entonces que sus cuerpos sirvan para dar gloria a Dios. Un acto sexual debe ser consecuencia de un gran amor. Es ahí donde se descubre el misterio de la sexualidad, en el amor de los esposos. El acto sexual es una manifestación de amor que sobrepasa las limitaciones de las palabras. Una manifestación que expresa el amor, el afecto, la unidad que un esposo y su esposa deben compartir en medio de todas las responsabilidades y trabajos de la vida diaria. Dios creó al acto sexual como una bendición para el matrimonio y una fuente de gozo para el hombre y la mujer.

Responsabilidad. Ser responsable no es únicamente llevar al hogar lo necesario para cubrir las necesidades materiales. Ser responsable es no olvidar el compromiso adquirido frente al altar de educar cristianamente a sus hijos. Leer Dt.6,4-7. Ser responsable es preparar a los hijos para la sociedad para que puedan dar testimonio cristiano con sus vidas, a través de una alta escala de valores morales y espirituales. Ser responsable es saber administrar el tiempo en favor de la familia.

El amor. No es por ser menos importante que se ha puesto de último. El amor es lo que da sabor a todo lo demás. El amor es el vehículo que hace que todos los elementos anteriores entren en relación en la vida matrimonial. Es el que da sentido y valor al matrimonio. Si no hay amor, todos los otros valores se desmoronan y el matrimonio se desfigura en un contrato temporal que sólo satisface apetitos egoístas.

Valentin Araya-Mesen

 


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